divendres, 29 de juny de 2007

Las cosas que, a veces, deberían morir

Recuerdo el espasmo, el calambre, la descarga, el calor. Y esos paseos por la noche, los helados compartidos, el sexo en cualquier parte, los poemas en inglés y las improvisadas audiciones en tu apartamento de alquiler.
Recuerdo que me pareció la mujer más hermosa que había visto nunca.


Hace tiempo que Anna es mi amiga, mi amante, mi mujer, pero sé que ya no es ELLA. Ya no es el sentimiento que me hacía quedarme horas pensando en la suerte que había tenido al conocerla. Me siento culpable cuando me dice que me quiere, que sabe que eligió bien. Y yo soy un puto cobarde que ha perdido la ilusión pero no se atreve a hacer nada para cambiarlo. No es que no quiera a Anna, lo que pesa entre nosotros es mucho más que lo que nos separa, pero cada noche me cuesta más abrazarla, mirarla sin pensar que ella intuye algo en el fondo de mis ojos.


Pienso en una nueva Atlanta, en paseos bajo las estrellas, en helados compartidos, en el sudor frío de la emoción, en los latidos acelerados cuando suena el teléfono. Me desplomo antes de imaginar su voz.


by blackstar at Las cosas que nunca mueren

Comentari: I tot perquè, 10 anys després, segueixes essent ELLA en els meus somnis.

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Music sounds better with you, baby

Cita: Otros muchos me han mostrado también que las únicas barreras están en nuestra mente. at El Sentido de la Vida
Màxima: Dentro de 20 años no te arrepentirás de lo que hiciste, sino de lo que no te atreviste a hacer by Mark Twain